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Área Educación Religiosa

MIEMBROS DEL AREA DE RELIGION

La Asignatura de Religión no es catequesis
Quizá, uno de los grandes problemas que arrastra la asignatura es el no conocer el verdadero lugar que ocupa. Con mucha facilidad se identifican las clases de religión y
la catequesis. No se habla de ellas como actividades complementarias, sino como sustitutivas. Según esto, quien hace una no tiene necesidad de la otra.
Catequesis y enseñanza religiosa no se identifican; son complementarias. Hay aspectos iguales y hay otros que las diferencian. El contenido doctrinal en ambas es
básicamente el mismo: los elementos fundamentales de la fe y de la moral católica.

Sin embargo, los mismos contenidos se enseñan en la escuela con la finalidad de que se aprendan junto con otros conocimientos, con los mismos medios que todas las
áreas: sistemática, orgánica y científicamente expuestos, sujetos a las reglas de la recta razón, según la edad de los alumnos, y de forma que puedan ser contrastados con
cualquiera otra ciencia. La enseñanza religiosa católica evalúa la adquisición de conocimientos, no la fe del alumno. Por lo cual, es una asignatura válida también para
los no creyentes.

Tampoco se reduce a simple cultura religiosa
No es suficiente dar clases de cultura religiosa para que los alumnos comprendan mejor la pintura, la escultura, las costumbres, las fiestas religiosas. La enseñanza de la religión busca responder a la necesidad más profunda y más radical que tiene el ser humano: el deseo de infinito, la búsqueda de la verdad y de una Verdad universal y única.

La asignatura de religión responde con rigor académico a las grandes cuestiones humanas y sale al paso de la actual fragmentación del saber
El pensamiento relativista no se atrevería a contestar de forma segura y coherente a la pregunta ¿Qué es el hombre? Sin embargo, eso deja sin rumbo a todo el sistema educativo y su finalidad. Si la educación es la capacitación de que el alumno llegue a ser aquello que está llamado a ser, y no sabemos qué está llamado a ser, ¿qué sistema educativo diseñamos? La falta de respuesta unitaria obliga a una fragmentación del saber que impide tener una visión de conjunto adecuada. Inundamos de datos y técnicas pero no capacitamos a la persona para utilizar adecuadamente esas técnicas y contenidos para el bien común y personal. Esta fragmentación del saber ha contribuido notablemente a la proliferación de crisis de identidad cultural, de valores, de tradiciones, de sentido de la existencia.
El cristianismo es la toma de distancia necesaria para ver lo constante dentro de la cambiante actividad humana. Es una auténtica sabiduría porque “Cristo revela el hombre al propio hombre”